19 Jul 2013

Dormir bien

El sueño Y Dormir bien

Es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia -cuando el ser está despierto-, el sueño se caracteriza por los bajos
niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración) y por una respuesta menor ante estímulos externos.
El vocablo «sueño» (del latín somnus, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) designa tanto el acto de dormir como el deseo
de hacerlo (tener sueño). Metafóricamente, se afirma que una parte del cuerpo se le ha dormido a uno, cuando se pierde o reduce pasajeramente la sensibilidad en la
misma.
El sueño no es un estado pasivo como parece, cuando estamos en vigilia nuestro cerebro muestra una actividad eléctrica de baja amplitud, cuando dormimos muestra un
aumento de amplitud y baja según avanzamos a lo largo de las distintas etapas del sueño, estas etapas se llaman sueño lento o sueño de onda lenta, en una de ellas
nuestros ojos empiezan a moverse activamente debajo de los parpados que están cerrados, esto se le conoce como movimiento rápido de ojo o sueño rápido (REM) que es
cuando más propenso somos a soñar, cuando nos despertamos durante el sueño somos capaces de describir lo que hemos soñad, la mayoría de nosotros tenemos de 4-6
episodios de sueño REM cada noche.
Normalmente, en el adulto, el sueño nocturno de unas 8 horas se organiza en 4-5 ciclos de unos 90-120 min durante los cuales se pasa de la vigilia (estadio o fase I) a la
somnolencia, al sueño lento y finalmente al sueño REM.
Las necesidades de sueño varian según la edad, el niño recién nacido duerme casi todo el día, con una proporción próxima al 50 % del denominado sueño «activo», que es
el equivalente del sueño REM. A lo largo de la lactancia los períodos de vigilia son progresivamente más prolongados y se consolida el sueño de la noche; además, la
proporción de sueño REM desciende al 25-30 %, que se mantendrá durante toda la vida. A la edad de 1-3 años el niño ya sólo duerme una o dos siestas. Entre los 4-5
años y la adolescencia los niños son hipervigilantes, muy pocos duermen siesta pero tienen un sueño nocturno de 9-10 horas bien estructurado en 5 ciclos o más. Por lo
que se refiere a los individuos jóvenes, en ellos reaparece en muchos casos la necesidad fisiológica de una siesta a mitad del día. La necesidad de sueño en un adulto
puede oscilar entre 5 y 9 horas. Asimismo, varía notablemente el horario de sueño entre noctámbulos y madrugadores. En épocas de mucha actividad intelectual o de
crecimiento o durante los meses del embarazo, puede aumentar la necesidad de sueño, mientras que el estrés, la ansiedad o el ejercicio físico practicado por la tarde
pueden reducir la cantidad de sueño. Los estudios efectuados en individuos aislados de influencias exteriores han mostrado que la tendencia fisiológica general es a
retrasar ligeramente la fase de sueño con respecto al ciclo convencional de 24 horas y a dormir una corta siesta «de mediodía». En los ancianos se va fragmentando el
sueño nocturno con frecuentes episodios de despertar y se reduce mucho el porcentaje de sueño en fase IV y no tanto el de sueño REM, que se mantiene más constante
a lo largo de la vida. Las personas de edad avanzada tienen tendencia a aumentar el tiempo de permanencia en la cama. Muchas de ellas dormitan fácilmente durante el
día varias siestas cortas.
El sueño representa una función vital por ser imprescindible (el ser humano no puede vivir sin dormir), restauradora (el sueño repara nuestro cuerpo cada día),
complementaria y fundamental para asegurar la vigilia (dormimos para poder estar despiertos al día siguiente), fisiológicamente necesario. Durante el sueño profundo, se
produce la restauración física y durante el sueño REM la de la función cognotiva ( proceso de aprendizaje, memoria y concentración).
Por favor no te olvides de tomar tu siestecita y dormir bien para estar ok!


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