7 Aug 2013

Origami

*ORIGAMI*

Origami significa "doblar papel". Y lo definimos diciendo que el origami es el arte de hacer objetos mediante el uso de hojas de papel. Su origen proviene de China y las 
primeras figuras de origami se remontan al período Heian (794-1185). El siglo VI traspasó las fronteras y llegó a Japón En sus inicios sólo estaba reservado a las clases 
altas ya que el papel era escaso. Los sintoístas, religión que rinde culto a las fuerzas de la naturaleza y a los antepasados, usaban mariposas de papel en sus ritos 
matrimoniales, siendo el símbolo de unión intima y amor constante Las figuras clásicas del origami vienen del Período Edo (1600-1898). Para ese entonces el origami ya no 
tenía sentido religioso, sino de diversión. En esta época nacieron las grullas, libélulas, mariposas, ranas y monos. En general, la tradición del origami se transmitía de 
padres a hijos La primera recopilación fue hecha en 1845 y se llama "Kan no modo" Pero el  origami no sólo atrapó a Japón, sino que también consiguió atrapar a los 
musulmanes, quienes fueron impactados por todo lo que se podía llevar a cabo con un simple trozo de papel. Expuilsados los musulmanes de España el origami siguió 
quedándose en esas tierras para luego extenderse a Sudamérica con las expediciones de Colón y finalmente a todo el mundo.
Determinar la fecha del nacimiento del origami (ori, plegado; kami, papel) es algo prácticamente imposible; dadas sus características, debe adoptarse como punto de 
referencia la elaboración de la primera hoja de papel. Sin embargo, aunque el papiro y el pergamino  utilizados con anterioridad al papel  eran materiales aptos para la 
escritura, no lo eran para el arte del plegado, dada la frágil consistencia de los mismos. El papel fue inventado en China alrededor del año 105 de la era cristiana, fruto del 
desarrollo de los materiales mencionados y por la necesidad de los escribas de perfeccionar su trabajo, reservado en aquellos tiempos a los sacerdotes y a los nobles. 
Podemos suponer que el plegado del papel haya también nacido en China, alrededor del siglo II, faltando seguros testimonios que precisen el día en que algún escriba se 
encontró casualmente plegando el papel en el cual estaba trabajando. Plegar el papel resultó, en cuanto se ha dado a suponer, una actitud casual e individual hasta su 
llegada al Japón, la verdadera patria del origami. Podemos afirmar que toda la cultura japonesa es un continuo desen-volvimiento de armonía y belleza. Pensar en Japón es 
pensar en forma, en una tierra de modelos, diseños y decoraciones, y en la cual su pueblo se encontró desde siempre inclinado a desentrañar todas las relaciones 
existentes entre forma y materia. Todas estas características están indisolublemente ligadas al profundo sentido de las tradiciones que sobrevivieron casi intactas, a pesar 
de que el Japón de hoy sea una poderosa nación industrializada. El ingreso oficial del origami en la cultura japonesa data del siglo IX, cuando aparecieron  en los rituales 
shintoistas  los primeros gohei (cintas de papel blanco, plegadas en forma de zigzag, símbolos de la presencia divina. Por su dificultad de producción y su costo 
consecuente, el papel por aquel entonces era ya considerado un material noble. También durante las ceremonias nupciales shintoistas era costumbre fijar mariposas de 
papel en las botellas de sake con las cuales se llenaban las copas utilizadas por los desposados para brindar por la felicidad de su unión. Este par de mariposas (o-chô, o 
“mariposa macho”, y me-chô, “mariposa hembra”) tenía un profundo significado augural y su plegado estaba reservado solamente a los familiares más cercanos de los 
nuevos esposos, siendo considerada su confección como una tarea de gran honor. El otro protagonista del primitivo origami fue el noshi, una faja de papel plegado, utilizada 
para acompañar los regalos. Para el siglo XII, la práctica del plegado del noshi asumió significados particulares: la elección del papel y su forma de plegarlo en armonía con 
el obsequio a realizar revelaban el prestigio y la posición social del remitente, mientras que la mayor o menor complejidad de los pliegues demostraba la consideración que 
el realizador del noshi tenía para con el destinatario del presente. A mediados del Período Edo (1603-1868), el origami pasó de ser una prerrogativa del arte religioso a 
protagonizar todo tipo de advenimiento mundano. Este pasaje de la utilización sagrada del papel a aquella profana marcó el comienzo de la gran popularidad del origami en 
el Japón. A partir de dicho período, pequeños objetos de uso doméstico (como agujas o carreteles de hilo) comenzaron a ser colocados en diminutos contenedores de 
papel (tattô), mientras que las hierbas medicinales eran guardadas en envoltorios (tsutsumi) que  realizados en papel  permitían mantener el grado justo de humedad natural 
sin que las hierbas se comprimieran. Asimismo, los niños eran enseñados a confeccionar sus propios juguetes de papel, tales como cascos de guerreros (kabuto) y 
barriletes a pequeña escala. Desde que comenzó a utilizar el papel, el Occidente debió esperar casi siete siglos para conocer el origami. El encuentro se produjo en 1860, 
cuando un prestidigitador japonés de gira por Europa maravilló a su público exhibiendo una grulla de papel que movía el cuello al ser tirada de la cola. De esta manera, el 
origami comenzó a difundirse tímidamente en el mundo, para con el curso del tiempo empezar a ganar más y más adeptos entre los no japoneses.






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