4 Nov 2013

Historia del Vaticano de Roma

*HISTORIA DE VATICANO DE ROMA*


En la antigüedad, el territorio que conforma la actual Ciudad del Vaticano, al oeste del río Tíber, era conocido como el Ager Vaticanus (campos del vaticano). Algunos 
historiadores afirman que sus primeros habitantes fueron integrantes de un antiguo pueblo etrusco llamado Vaticum y de allí su nombre, otros que la palabra proviene del 
latín vates (adivino), y que antiguamente existía una colina denominada Vaticano en la que pululaban adivinadores y magos que presagiaban el porvenir de transeúntes 
ocasionales. Debido a la persecución de cristianos y la destrucción en Roma de todos los escritos de la Iglesia llevadas a cabo por el emperador Dioclesiano en el año 303, 
hoy quedan muy pocos rastros de la presencia de los primeros cristianos en la zona. El emperador Constantino el Grande (307-337) instauró la paz con la Iglesia, 
permitiendo que el cristianismo saliera de la clandestinidad y obtuviera un estatuto jurídico privilegiado, antes reservado a los paganos. En el siglo IV, al pie de la Colina 
Vaticana se comenzó a edificar lo que luego sería la Basílica de San Pedro. Según testimonios arqueológicos, allí fue enterrado el primer papa. Los pontífices medievales 
compraron el territorio y luego se mandó construir un puente, el Pons Aelius, para comunicarla con Roma. Su arquitectura paisajística y edilicia fue desarrollada de acuerdo 
al gusto de los papas de turno. Los pontífices pasaron a ser los gobernantes de la ciudad de Roma y de las zonas circundantes. En el año 756 este dominio fue 
oficialmente cedido al papa Esteban II por Pipino el Breve, monarca de los francos, como agradecimiento por haberlo nombrado rey. Sus posesiones se fueron ampliando a 
través de donaciones, adquisiciones y conquistas y, de esta forma, los futuros Estados Pontificios, legalmente establecidos por Carlomagno en el siglo IX, llegaron a 
abarcar prácticamente toda la zona central de Italia.
En el año 847, el papa León IV ordenó levantar una gran muralla, de nombre «Leonina», para defender al Vaticano de los ataques sarracenos. Esta construcción transformó 
la zona de San Pedro en un recinto amurallado. Protegía la gran Basílica y sus tesoros, las iglesias menores, los monasterios, las casas del clero y de acogida de 
peregrinos, los huertos de los residentes. Al mismo tiempo, convertía a la ciudad en un distrito sui generis.
Durante el período 1309-77, los papas residieron primariamente en Avignon, debido a las constantes disputas facciosas en Roma. Presionado por Felipe IV de Francia, el 
papa Clemente V mudó la capital pontificia a Avignon, que entonces pertenecía a los vasallos del papa y que en 1348 se convirtió en propiedad pontificia. Los siete papas 
del período fueron franceses, así como 111 de los 134 cardenales. Luego de que Gregorio XI restableciera la capital pontificia en Roma, Clemente VII lideró a los cardenales 
que en 1378 declararon inválida la elección de Urbano VI y fue electo antipapa en 1378, ocupando el trono vacante en Avignon. Europa se dividió en el apoyo a ambos 
contendientes y, en tanto Francia favoreció a Clemente, Inglaterra apoyó a Urbano, un diferendo que continuaría en la Guerra de los Cien Años entre ambas coronas 
(1337-1453) y abriría el período conocido como el «Gran Cisma» (finalizado en 1417), en el que se sucedieron los nombramientos de antipapas. La mayor parte de las 
anexiones al territorio del Vaticano se mantuvieron bajo poder del papado hasta 1797, año en que Napoleón Bonaparte se apoderó de este territorio, creando la República Romana.
En 1801 el papa Pío VII recuperó parte de su poder, y en 1815 el Congreso de Viena, tras la caída de Napoleón, restituyó casi todas las antiguas posesiones al papado.
En 1869 se celebró el primer Concilio Vaticano en el que se decretó el dogma de la infalibilidad del papa. Un año después, los Estados Pontificios se disolvieron 
definitivamente cuando Víctor Manuel II los anexó al reino unificado de Italia, incluida Roma. La jurisdicción del papado quedó reducida al Vaticano, en el que cada uno de 
los sucesivos pontífices permaneció como prisionero voluntario en protesta. Este encierro voluntario continuó hasta 1929 cuando, en virtud del Tratado de Letrán entre la 
Santa Sede y el Reino de Italia –gobernado entonces por Benito Mussolini– se reconoció la soberanía y personalidad jurídico-internacional del Estado de la Ciudad del 
Vaticano. Este estado se constituyó como un ente distinto a la Santa Sede (el segundo es el órgano de gobierno de la Iglesia Católica, y el primero el territorio físico sobre 
el que se ejerce ese gobierno). Se logró así la consolidación de la autoridad política del sumo pontífice.
A lo largo de los siglos, y especialmente durante el Renacimiento (siglo XIV-siglo XVII), el mecenazgo papal convirtió al Vaticano en uno de los más importantes centros 
culturales del mundo. En arquitectura destacan la Basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina –en el Palacio Papal– decorada con frescos de Miguel Angel, Boticelli y otros 
artistas, y las Estancias de Rafael, así denominadas por las pinturas murales del artista.
El papa Pío XII aplicó al extremo la definición de «neutralidad» del Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial, provocando críticas hasta la actualidad por su relación con 
la Alemania de Hitler y, en particular, por el conocimiento del Vaticano del Holocausto y su nula respuesta a lo que se perpetraba.
En 1982, el hallazgo, en Londres, del cadáver del banquero Roberto Calvi, determinó que el Banco Ambrosiano –importante banco del que él era único propietario– 
colapsara, quedando al descubierto un «agujero negro» en su balance de 1.300 millones de dólares. Una gran parte de este capital perdido fue encontrado posteriormente 
en cuentas pertenecientes al Banco del Vaticano. La muerte de Calvi –«el banquero de Dios»– reveló una red que incluía masonería, mafia y fraude en el Vaticano.
Los recursos económicos del Estado provienen, en su origen, de la inversión financiera de los 1.750 millones de liras que el Tratado de Letrán estableció como 
indemnización por los territorios perdidos en 1870, y de donaciones de todo el mundo, en especial EE.UU. y Alemania. Durante la última década del siglo XX, numerosos 
escándalos por denuncias contra sacerdotes pedófilos sacudieron al Vaticano. Las víctimas recibieron un total de 119.6 millones de dólares por daños, el mayor 
resarcimiento otorgado en la historia en casos de abuso sexual.


The name "Vatican" was already in use in the time of the Roman Republic for a marshy area on the west bank of the Tiber across from the city of Rome. Under the Roman Empire, many villas were constructed there, after Agrippina the Elder (14 BC – AD 33) drained the area and laid out her gardens in the early 1st century AD. In AD 40, her son, Emperor Caligula (31 August AD 41) built in her gardens a circus for charioteers (AD 40) that was later completed by Nero, the Circus Gaii et Neronis, usually called, simply, the Circus of Nero. Even before the arrival of Christianity, it is supposed that this originally uninhabited part of Rome (the ager vaticanus) had long been considered sacred, or at least not available for habitation.[citation needed] A shrine dedicated to the Phrygian goddess Cybele and her consort Attis remained active long after the Constantinian Basilica of St. Peter was built nearby. The particularly low quality of Vatican wine, even after the reclamation of the area, was commented on by the poet Martial (104 AD). In AD 69, the Year of the Four Emperors, when the northern army that brought Aulus Vitellius to power arrived in Rome, "a large proportion camped in the unhealthy districts of the Vatican, which resulted in many deaths among the common soldiery; and the Tiber being close by, the inability of the Gauls and Germans to bear the heat and the consequent greed with which they drank from the stream weakened their bodies, which were already an easy prey to disease". The Vatican Obelisk was originally taken by Caligula from Heliopolis, Egypt to decorate the spina of his circus and is thus its last visible remnant. This area became the site of martyrdom of many Christians after the Great Fire of Rome in AD 64. Ancient tradition holds that it was in this circus that Saint Peter was crucified upside-down. Opposite the circus was a cemetery separated by the Via Cornelia. Funeral monuments and mausoleums and small tombs as well as altars to pagan gods of all kinds of polytheistic religions were constructed lasting until before the construction of the Constantinian Basilica of St. Peter's in the first half of the 4th century. Remains of this ancient necropolis were brought to light sporadically during renovations by various popes throughout the centuries increasing in frequency during the Renaissance until it was systematically excavated by orders of Pope Pius XII from 1939 to 1941. The Constantinian basilica was built in 326 over what was believed to be the tomb of Saint Peter, buried in that cemetery. From then on, the area became more populated in connection with activity at the basilica. A palace was constructed nearby as early as the 5th century during the pontificate of Pope Symmachus.



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