16 May 2014

El verano

*EL VERANO*



El verano es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas. Es la más cálida de ellas. Ocurre entre la primavera y el otoño. El verano se caracteriza porque los días 
son más largos y las noches más cortas. Astronómicamente, el solsticio de verano (alrededor del 21 de diciembre el austral y el 21 de junio el boreal) marca el comienzo 
de esta estación, y el equinoccio de otoño (alrededor del 21 de marzo el austral y el 22-23 de septiembre el boreal)1 precisa su término. En diversas culturas, las 
estaciones comienzan en diferentes fechas, basadas en fenómenos astronómicos o meteorológicos. Sin embargo, cuando el verano ocurre en el hemisferio sur es invierno 
en el hemisferio norte. Según se observe, el verano puede ser boreal, cuando ocurre en el hemisferio norte, o austral, cuando ocurre en el hemisferio sur. Sin embargo, a 
veces, el verano se define como la totalidad de los meses de diciembre, enero y febrero en el hemisferio sur y como la totalidad de los meses de junio, julio y agosto en el 
hemisferio norte.


El verano es la estación del año que tiene lugar entre la primavera y el otoño. Se trata de la época más calurosa del año, con las marcas térmicas más elevadas. En el 
hemisferio septentrional, el verano tiene lugar entre junio, julio y agosto, mientras que en el meridional, corresponde a diciembre, enero y febrero. Cabe destacar que, 
cuando en el hemisferio norte tiene lugar la época estival, en el hemisferio sur es invierno (y viceversa).
Durante el periodo veraniego, los días se alargan (en relación a las demás estaciones) y las noches duran menos horas. El solsticio (que en el hemisferio sur se produce el 
21 de diciembre, mientras que en el norte es el 21 de junio) define el inicio del verano, que se prolonga hasta el 21 de marzo (en el hemisferio sur) o el 21 de septiembre (en 
el hemisferio norte). El verano está asociado, por lo general, a las vacaciones y al ocio. Las altas temperaturas facilitan la vida al aire libre e invitan a la gente a disfrutar de 
la playa, los parques o los paseos en general. El verano suele aparecer vinculado a la diversión y la alegría mientras que, en cambio, el invierno se relaciona con la tristeza.
Viajar a la playa para aprovechar el sol y gozar de la arena y el mar es una de las actividades más frecuentes del verano. Millones de personas deciden acercarse hasta las 
ciudades balnearias (conocidas como destinos de veraneo) para pasar las vacaciones.
Las Islas Canarias es un destino muy común de turistas de varias partes del mundo que desean disfrutar de esta etapa del año, dado que las temperaturas del archipiélago 
raramente bajan de los 15 grados. La vida en una de estas islas ofrece una realidad paralela en la que casi todo el año es verano y los fuertes vientos vuelven sus playas 
ideales para deportes acuáticos como el surf y el kite dive. Sin embargo, sus características climáticas tienen un precio para su ecosistema; el constante calor, sumado a 
la poca frecuencia de las precipitaciones repercuten en un suelo poco fértil y en una vegetación típica de un desierto. El calor es sinónimo de diversión para quienes lo viven 
tres meses al año, pero puede ser una condena para aquellas personas que se ven forzadas a soportarlo a diario, desde enero a diciembre, salvo excepciones. No es por 
nada que la época de descanso suele ir de la mano de las altas temperaturas; el agotamiento corporal es mucho mayor, así como la necesidad de descansar y el desgano 
para trabajar. Basta con documentarse acerca de las ciudades más productivas del mundo, donde más avances tecnológicos se lleven a cabo y donde la vida sea más 
ordenada y haya mayor porcentaje de educación y menos desocupación; el resultado dará seguramente lugares con climas templados o fríos, mientras que en el caso 
opuesto, el índice de descuido personal y falta de vocación será seguramente más alto. 


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