23 Jun 2014

Punto G y L

*PUNTO "G" 
(en las mujeres) 


El punto Gräfenberg - punto G - sigue siendo uno de los temas más enigmáticos en el estudio de la respuesta sexual femenina a nivel genital. El problema de la existencia 
o la no existencia del punto G en, al menos, algunas mujeres, es un tema altamente controversial que, lamentablemente, no ha recibido la atención merecida de parte de la 
ginecologÌa. Uno de los estudios más interesantes sobre el tema se puede encontrar en el libro "Eve's Secrets - A New Theory of Female Sexuality," ("Los secretos de Eva 
- Una reciente teorÌa sobre sexualidad femenina") de Josephine Lowndes Sevely (Random House, Inc., New York, 1987). De conformidad con algunos estudios anatómicos, 
el punto G parecerÌa corresponder a una parte de la uretra de la mujer con varias glándula periuretrales - glándulas alrededor de la uretra , tejido 
erectil (tejido que se hincha) y terminaciones nerviosas sensibles a la estimulación sexual. Las glándulas periuretrales se hallan normalmente en la uretra femenina. Estas 
glándulas se sitan a lo largo del canal de la uretra y liberan su mucosidad hacia el interior por medio de ductos muy pequeños. Existen tambiÈn las dos glándulas 
parauretrales, o glándulas de Skene, mucho más conocidas, que se abren directamente hacia la vulva (la parte externa y visible de los genitales femeninos), cerca de la 
apertura uretral. El tejido erÈctil está compuesto de una especie de vasos sanguÌneos capaces de gran expansión durante la excitación sexual, llegando a agrandarse y 
tensarse de modo excepcional. En las mujeres, existe una gran cantidad de tejido erÈctil en el clÌtoris, dentro de los labia majora y minora (los "labios" de la vulva que 
cubren los orificios vaginal y urinario), alrededor del orificio vulvo-vaginal y en el tercio bajo de la vagina. Una pequeñÌsima cantidad de este tejido tambiÈn se puede 
encontrar en las paredes vaginales y a lo largo de la uretra. Segn algunos estudios, en la sección de la uretra femenina correspondiente al punto G habrÌa una cantidad 
mayor que la usual de las ya mencionadas glándulas periuretrales y de tejido erÈctil, junto a muchas terminaciones nerviosas sensibles a la estimulación sexual. El punto 
G estarÌa localizado frente a la pared anterior (frontal) de la vagina, a lo largo del canal de la uretra y, cuando es estimulada, se hincharÌa y serÌa capaz de disparar una 
respuesta orgásmica. Algunos informes indican que si se inserta un dedo dentro de la vagina y se presiona la pared frontal cercana a la uretra, no sólo se puede estimular 
el punto G sino que hasta se puede llegar a tocarlo si se lo logra ingurgitar lo suficiente como resultado de la estimulación.El punto G o de Grafenberg está a unos pocos 
centímetros de la entrada de la vagina. Si nos ponemos en la tarea de encontrarlo, lo podemos hacer con  suficiente lubricación vaginal, ya que la introducción del dedo en 
la vagina nos puede causar molestia o dolor. Sentadas, ubicando la palma de la mano hacia arriba, podremos encontrarlo con nuestro dedo a unos 5 centímetros de la 
pared anterior de la vagina. Puede ser de gran ayuda que una vez introducido tu dedo índice en la vagina, hagas señas como si estuvieras llamando a alguien; presionando 
fuerte  y por esos lugares probablemente lo encuentres. Sin embargo, si no estás  excitada, es posible que no lo sientas debido a que éste punto aparece con la 
excitación.  Es considerado como uno de los más placenteros de la fisiología femenina, pero no hay que olvidar que la gran mayoría de los puntos del cuerpo son 
placenteros.  Para muchas mujeres la parte más sensible de la vagina se encuentra en las paredes de entrada;  otras sienten más placer cuando el pene roza  un lado del 
cuello del útero, mientras que algunas definitivamente se inclinan por la estimulación del clítoris. Por fortuna, todas éstas prácticas se pueden hacer simultáneamente, lo 
que nos da la ventaja de disfrutar de nuestros puntos al máximo. 
Si quieres vivir ésta experiencia con tu pareja,  hay varias posturas que pueden ser favorables para el estímulo del punto. 
- Antes de comenzar la búsqueda, puedes aprovechar para auto-estimularte.  Al principio puede que sientas ganas de orinar, por lo que es aconsejable entrar al baño antes. 
Las primeras prácticas pueden resultar poco placenteras,  pero si eres constante, acabarás por disfrutarlo al lograr la ubicación del punto G.  
- Una de ellas es la posición del perrito, aunque lo más aconsejable es que tú misma guíes a tu pareja en la medida en que vayas encontrando las sensaciones de placer. 
La postura del misionero, ubicándote  encima de él, también es efectiva ya que tú llevas el movimiento rítmico que necesitas para lograr el estímulo adecuado. Una vez 
arriba, puedes pegar el pecho al de tu compañero o por el contrario echar el torso un poco hacia atrás, con el fin de encontrar la postura que más te acerque al placer. 
- Si antes de comenzar quieres que tu compañero te ayude a localizar el punto G, debes guiarlo para que te estimule correctamente, debido que para ellos no es un trabajo 
sencillo saber exactamente cuál es el punto con el simple tacto; la única pista que podrían tener, es que es un poco rugoso y alargado a diferencia del resto del interior de 
la vagina. Quizá otra pista que puede ser útil es  que se hace más grande a medida que aumenta la excitación. En todo caso, a ellos siempre les vendrá bien un poco de 
ayuda. Este ejercicio también favorece la comunicación abierta y desinhibida con nuestra pareja y promueve el acercamiento y la confianza. 
- Hay otro dato interesante  acerca de  la estimulación del punto G y es la posibilidad de que se produzca la controvertida “eyaculación femenina”. Se trata de la expulsión 
de un líquido casi transparente que se experimenta en el momento del orgasmo.  Según los resultados de los estudios que se han realizado sobre éste líquido, se ha 
determinado que sus  componentes son muy parecidos al semen del hombre, aunque su apariencia puede ser más bien parecida  a la orina y producir la misma sensación 
que tenemos al orinar.  Algunas veces es casi imperceptible y la cantidad de líquido varía en cada mujer. Por eso es importante que tu pareja sepa que al estimular el punto 
G se puede producir una eyaculación femenina y que la cantidad de flujo o líquido expulsado por la vagina, seguramente es mayor al usual en el momento del orgasmo.

*PUNTO "G" (en las mujeres) 

El punto Gräfenberg - punto G - sigue siendo uno de los temas más enigmáticos en el estudio de la respuesta sexual femenina a nivel genital. El problema de la existencia 

o la no existencia del punto G en, al menos, algunas mujeres, es un tema altamente controversial que, lamentablemente, no ha recibido la atención merecida de parte de la 

ginecologÌa. Uno de los estudios más interesantes sobre el tema se puede encontrar en el libro "Eve's Secrets - A New Theory of Female Sexuality," ("Los secretos de Eva 

- Una reciente teorÌa sobre sexualidad femenina") de Josephine Lowndes Sevely (Random House, Inc., New York, 1987). De conformidad con algunos estudios anatómicos, 

el punto G parecerÌa corresponder a una parte de la uretra de la mujer con varias glándula periuretrales - glándulas alrededor de la uretra (ver el dibujo de abajo) -, tejido 

erectil (tejido que se hincha) y terminaciones nerviosas sensibles a la estimulación sexual. Las glándulas periuretrales se hallan normalmente en la uretra femenina. Estas 

glándulas se sitan a lo largo del canal de la uretra y liberan su mucosidad hacia el interior por medio de ductos muy pequeños. Existen tambiÈn las dos glándulas 

parauretrales, o glándulas de Skene, mucho más conocidas, que se abren directamente hacia la vulva (la parte externa y visible de los genitales femeninos), cerca de la 

apertura uretral. El tejido erÈctil está compuesto de una especie de vasos sanguÌneos capaces de gran expansión durante la excitación sexual, llegando a agrandarse y 

tensarse de modo excepcional. En las mujeres, existe una gran cantidad de tejido erÈctil en el clÌtoris, dentro de los labia majora y minora (los "labios" de la vulva que 

cubren los orificios vaginal y urinario), alrededor del orificio vulvo-vaginal y en el tercio bajo de la vagina. Una pequeñÌsima cantidad de este tejido tambiÈn se puede 

encontrar en las paredes vaginales y a lo largo de la uretra. Segn algunos estudios, en la sección de la uretra femenina correspondiente al punto G habrÌa una cantidad 

mayor que la usual de las ya mencionadas glándulas periuretrales y de tejido erÈctil, junto a muchas terminaciones nerviosas sensibles a la estimulación sexual. El punto 

G estarÌa localizado frente a la pared anterior (frontal) de la vagina, a lo largo del canal de la uretra y, cuando es estimulada, se hincharÌa y serÌa capaz de disparar una 

respuesta orgásmica. Algunos informes indican que si se inserta un dedo dentro de la vagina y se presiona la pared frontal cercana a la uretra, no sólo se puede estimular 

el punto G sino que hasta se puede llegar a tocarlo si se lo logra ingurgitar lo suficiente como resultado de la estimulación.El punto G o de Grafenberg está a unos pocos 

centímetros de la entrada de la vagina. Si nos ponemos en la tarea de encontrarlo, lo podemos hacer con  suficiente lubricación vaginal, ya que la introducción del dedo en 

la vagina nos puede causar molestia o dolor. Sentadas, ubicando la palma de la mano hacia arriba, podremos encontrarlo con nuestro dedo a unos 5 centímetros de la 

pared anterior de la vagina. Puede ser de gran ayuda que una vez introducido tu dedo índice en la vagina, hagas señas como si estuvieras llamando a alguien; presionando 

fuerte  y por esos lugares probablemente lo encuentres. Sin embargo, si no estás  excitada, es posible que no lo sientas debido a que éste punto aparece con la 

excitación.  Es considerado como uno de los más placenteros de la fisiología femenina, pero no hay que olvidar que la gran mayoría de los puntos del cuerpo son 

placenteros.  Para muchas mujeres la parte más sensible de la vagina se encuentra en las paredes de entrada;  otras sienten más placer cuando el pene roza  un lado del 

cuello del útero, mientras que algunas definitivamente se inclinan por la estimulación del clítoris. Por fortuna, todas éstas prácticas se pueden hacer simultáneamente, lo 

que nos da la ventaja de disfrutar de nuestros puntos al máximo. 

Si quieres vivir ésta experiencia con tu pareja,  hay varias posturas que pueden ser favorables para el estímulo del punto. 
- Antes de comenzar la búsqueda, puedes aprovechar para auto-estimularte.  Al principio puede que sientas ganas de orinar, por lo que es aconsejable entrar al baño antes. 

Las primeras prácticas pueden resultar poco placenteras,  pero si eres constante, acabarás por disfrutarlo al lograr la ubicación del punto G.  
- Una de ellas es la posición del perrito, aunque lo más aconsejable es que tú misma guíes a tu pareja en la medida en que vayas encontrando las sensaciones de placer. 

La postura del misionero, ubicándote  encima de él, también es efectiva ya que tú llevas el movimiento rítmico que necesitas para lograr el estímulo adecuado. Una vez 

arriba, puedes pegar el pecho al de tu compañero o por el contrario echar el torso un poco hacia atrás, con el fin de encontrar la postura que más te acerque al placer. 
- Si antes de comenzar quieres que tu compañero te ayude a localizar el punto G, debes guiarlo para que te estimule correctamente, debido que para ellos no es un trabajo 

sencillo saber exactamente cuál es el punto con el simple tacto; la única pista que podrían tener, es que es un poco rugoso y alargado a diferencia del resto del interior de 

la vagina. Quizá otra pista que puede ser útil es  que se hace más grande a medida que aumenta la excitación. En todo caso, a ellos siempre les vendrá bien un poco de 

ayuda. Este ejercicio también favorece la comunicación abierta y desinhibida con nuestra pareja y promueve el acercamiento y la confianza. 
- Hay otro dato interesante  acerca de  la estimulación del punto G y es la posibilidad de que se produzca la controvertida “eyaculación femenina”. Se trata de la expulsión 

de un líquido casi transparente que se experimenta en el momento del orgasmo.  Según los resultados de los estudios que se han realizado sobre éste líquido, se ha 

determinado que sus  componentes son muy parecidos al semen del hombre, aunque su apariencia puede ser más bien parecida  a la orina y producir la misma sensación 

que tenemos al orinar.  Algunas veces es casi imperceptible y la cantidad de líquido varía en cada mujer. Por eso es importante que tu pareja sepa que al estimular el punto 

G se puede producir una eyaculación femenina y que la cantidad de flujo o líquido expulsado por la vagina, seguramente es mayor al usual en el momento del orgasmo.


*PUNTO "L" ( en hombres)*

Tanto se ha hablado del punto G en las mujeres, de si es o no un mito, de si todas o sólo algunas lo tendrían, de si su ubicación es tal o cual, etcétera, que quizás 

olvidamos que el hombre también posee necesidades y talvez hasta puntos específicos de su cuerpo en donde pueda disfrutar plenamente de un encuentro sexual.
Y así es. Se dice que el varón también poseería un punto específico – llamado punto L – el que al ser estimulado puede provocar las más excitantes sensaciones. 

Entonces ¿dónde quedaría este punto que algunos reconocen más como una zona?, ¿por qué sería un área de excitación profunda?, ¿cómo estimularla?
Al respecto, el médico urólogo, sexólogo y fundador de la Sociedad Chilena de Sexología, doctor Antonio Salas Vieyra, afirma que la zona a la cual se le denomina punto G 

masculino correspondería a “la uretra prostática”.
Para explicarlo mejor, el médico dice que “el proceso de eyaculación, es manejado en el hombre desde las vesículas seminales que producen el semen, el que se junta 

antes con los espermatozoides. Estos se depositan por el verum montanum en la uretra prostática y ésta es toda la parte de la uretra que recorre la próstata entre el cuello 

de la vejiga y el esfínter externo de la uretra”. Será entonces en esa zona donde se acumule el semen y al momento de producirse la eyaculación – el placer – “se sigue 

contrayendo el esfínter interno, pero se suelta el externo de la uretra junto con toda la musculatura del periné, los que se contraen cada 0,8 segundos por unas cinco o seis 

veces hasta soltar el semen”, agrega. Con lo anterior, el doctor Salas dice que será “evidente que esa parte será más sensible y la que produce el placer en el hombre”, 

mucho más que tratarse de un punto que puede estimularse para llegar al máximo placer.Aunque menos conocido que el punto G de la mujer, existe el punto L del hombre 

ubicado en la  próstata.  Podemos encontrarlo en el ano a unos pocos centímetros de la entrada en dirección al pene. Si introducimos  aproximadamente media falange de 

nuestro dedo índice, podremos sentirlo en forma de pequeño bulto.  
Al igual que en las mujeres, el orgasmo producido por la estimulación de éste punto suele ser muy placentero.  Si existe resistencia por parte de tu pareja para practicar 

ésta técnica de placer, es importante respetarlo, pero también puedes lograr que él ceda, si le ayudas a entender que esto nada tiene que ver con la homosexualidad.  

Ocurre  en la mayoría de los casos por razones de prejuicios, por eso sugiérele que no lo descarte sin  haberlo intentado. 
Introducir nuevas prácticas a la vida de pareja y mantener una constante exploración en el campo de la sexualidad, no solamente mantiene vivo el deseo y la continuidad, 

sino que abre las puertas a nuevas posibilidades para descubrir los alcances del placer y del goce.  

Por ejemplo, en el caso del punto G, ésta puede ser una alternativa efectiva para aquellas mujeres a las que se les dificulta llegar al orgasmo con los métodos tradicionales. 

Descubrir el punto G y aprender a estimularlo, puede marcar una gran diferencia en la visión y en la experiencia de la sexualidad.

*PUNTO "L" 
( en hombres)*

Tanto se ha hablado del punto G en las mujeres, de si es o no un mito, de si todas o sólo algunas lo tendrían, de si su ubicación es tal o cual, etcétera, que quizás 
olvidamos que el hombre también posee necesidades y talvez hasta puntos específicos de su cuerpo en donde pueda disfrutar plenamente de un encuentro sexual.
Y así es. Se dice que el varón también poseería un punto específico – llamado punto L – el que al ser estimulado puede provocar las más excitantes sensaciones. 
Entonces ¿dónde quedaría este punto que algunos reconocen más como una zona?, ¿por qué sería un área de excitación profunda?, ¿cómo estimularla?
Al respecto, el médico urólogo, sexólogo y fundador de la Sociedad Chilena de Sexología, doctor Antonio Salas Vieyra, afirma que la zona a la cual se le denomina punto G 
masculino correspondería a “la uretra prostática”.
Para explicarlo mejor, el médico dice que “el proceso de eyaculación, es manejado en el hombre desde las vesículas seminales que producen el semen, el que se junta 
antes con los espermatozoides. Estos se depositan por el verum montanum en la uretra prostática y ésta es toda la parte de la uretra que recorre la próstata entre el cuello 
de la vejiga y el esfínter externo de la uretra”. Será entonces en esa zona donde se acumule el semen y al momento de producirse la eyaculación – el placer – “se sigue 
contrayendo el esfínter interno, pero se suelta el externo de la uretra junto con toda la musculatura del periné, los que se contraen cada 0,8 segundos por unas cinco o seis 
veces hasta soltar el semen”, agrega. Con lo anterior, el doctor Salas dice que será “evidente que esa parte será más sensible y la que produce el placer en el hombre”, 
mucho más que tratarse de un punto que puede estimularse para llegar al máximo placer.Aunque menos conocido que el punto G de la mujer, existe el punto L del hombre 
ubicado en la  próstata.  Podemos encontrarlo en el ano a unos pocos centímetros de la entrada en dirección al pene. Si introducimos  aproximadamente media falange de 
nuestro dedo índice, podremos sentirlo en forma de pequeño bulto.  
Al igual que en las mujeres, el orgasmo producido por la estimulación de éste punto suele ser muy placentero.  Si existe resistencia por parte de tu pareja para practicar 
ésta técnica de placer, es importante respetarlo, pero también puedes lograr que él ceda, si le ayudas a entender que esto nada tiene que ver con la homosexualidad.  
Ocurre  en la mayoría de los casos por razones de prejuicios, por eso sugiérele que no lo descarte sin  haberlo intentado. 
Introducir nuevas prácticas a la vida de pareja y mantener una constante exploración en el campo de la sexualidad, no solamente mantiene vivo el deseo y la continuidad, 
sino que abre las puertas a nuevas posibilidades para descubrir los alcances del placer y del goce.  
Por ejemplo, en el caso del punto G, ésta puede ser una alternativa efectiva para aquellas mujeres a las que se les dificulta llegar al orgasmo con los métodos tradicionales. 
Descubrir el punto G y aprender a estimularlo, puede marcar una gran diferencia en la visión y en la experiencia de la sexualidad.
Post a Comment