13 Jun 2016

La Tapada Limeña



LA TAPADA LIMEÑA



Con los inicios de la colonización de América, nació esta particular costumbre en la mujeres de las altas clases sociales. 
La moda se inició a mediados del siglo XVI, (1560 aprox) y permaneció durante 300 años hasta la segunda mitad del siglo XIX.

Esta forma de vestir de nuestra limeña de antaño, vivió sus mejores épocas en las corridas de toros, las procesiones; los Portales de la Plaza Mayor, la Alameda de los Descalzos, donde los atardeceres de los fines de semana eran testigos del garbo y belleza de quienes se escondían bajo
tal vestimenta. 

Claro que muchas veces, algún "don Juan", luego de lanzar su mejor repertorio de piropos se vió defraudado al descubrir bajo aquellas prendas, las facciones 
de alguna no muy agraciada doncella osea tambien se escondian los travestitos.
 Así, esta vestimenta, les permitía muchas veces a las tapadas, "tomar el pelo" a esos galanes circunstanciales.


Esta especie de torneo, en el que los "conquistadores", tratando de encontrar una belleza angelical y aquellas féminas vestidas como para que los galanes adivinen su suerte; daban lugar a escenas 
tan raras como divertidas; en las que muchas veces algún marido usaba todo su repertorio ante una escurridiza belleza, para al final descubrir que estuvo seduciendo a su propia novia o esposa. 
Estas pintorescas escenas, dieron lugar a que el poeta limeño Manuel Ascencio Segura, escribiera algunas picarescas comedias como "La Saya y el Manto", que luego se escenificaban en los teatros 
de Lima, para el deleite de la población.


La historia dice que inclusive la Iglesia quiso intervenir en esta situación y en un Concilio presidido por el Arzobispo Santo Toribio, se trató de prohibir el ingreso de las damas a los templos e inclusive,
 la asistencia a las procesiones con dicha vestimenta; bajo pena de sufrir la excomunión. El alboroto que armaron las limeñas fue tal que los Virreyes y el mismo Arzobispo, tuvieron que dar marcha atrás; lográndose solamente que las "tapadas" asisitan "destapadas" o sea sin usar manto, a las festividades religiosas. Aducían que el refulgente Sol capitalino, quemaba su suave piel; además querían mantener su privacidad a la hora de prestar algún servicio humanitario, permaneciendo en el anonimato.


La moda del manto y la saya, poco a poco se fue perdiendo en el curso de la historia de la Lima que se fue; esfumándose todo ese romanticismo al que dio lugar. Fueron cambiado las modas y la 
vestimenta que se mantuvo en boga por casi 3 siglos, se vio destronada por la moda parisina, con la que se inició la influencia extranjera en nuestra capital.


Esta costumbre sucumbió tras afianzarse la República, terminando así un icono que caracterizó a la ciudad de Lima durante 300 años. 
Extranjeros, pintores, escritores y novelistas retrataron ésta costumbre en muchas obras. 
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